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  • Destino: Formentera
  • Duración del viaje: 4 días 
  • Fecha: Finales de julio
  • Alojamiento: Bungalows Es Pins
  • Transporte: Ferry para llegar. Coche en la isla. Ferry a Ibiza + avión para volver.

Os voy a contar la historia de mi primera vez en Baleares

Llevo toda mi vida veraneando en Dénia, en la misma urbanización, y todos los años iba al puerto a ver salir los ferrys hacia Ibiza. Hasta este año no sabía que, en realidad, algunos de esos barcos iban a Formentera

Lo descubrimos y nos montamos en uno. 

En total, estuvimos 4 días en la isla. Había leído que con 3 días bastaba y la verdad que yo me hubiera quedado 10. O a vivir, ya que estamos. Eso sí, os adelanto que íbamos en plan relax, con la organización justa y disfrutando de cada plan. Tanto fue el nivel de desconexión que no me acordé de sacar la cámara a pasear, así que tuve que tirar de móvil para todas las fotos. 

¿Preparadas?

5 planes para disfrutar de Formentera?

Caló d’Es Mort y el Chiringuito Bartolo

El primer sitio al que fuimos nada más poner un pie en la isla fue Caló d’Es Mort. Nos montamos en un coche (gracias a Andrea y Mikel, que nos vinieron a buscar al puerto con un tupper de melón y patatas fritas) y pusimos rumbo a esta cala. 

¿Es preciosa o no? Amor a primera vista.

El viaje no había hecho más que empezar y ya habíamos aprendido algo: Prácticamente solo está asfaltada la carretera principal y los parkings de los chiringuitos son la clave para aparcar. 

Por nuestra experiencia, para llegar a Caló d’Es Mort es mejor acceder desde el Chiringuito Bartolo, avanzar por la zona de rocas de la izquierda, colocar la toalla en una piedra y saltar al agua para llegar a la cala. 

Eso hicimos nosotros. Tras un bañito largo, volvimos al chiringuito a comer. 

Si nos copiáis el plan, os adelanto que no lo hemos inventado nosotros, así que id con tiempo. Para que os hagáis una idea, nosotros nos acercamos a pedir la comida sobre las 14:45 y nos dijeron que tardaban 1h15min en darnos mesa (este día éramos 4). Pero vamos, nos pareció perfecto. Nos pedimos unas cervezas y esperamos dándonos un baño en el agua. Justo enfrente. 

En el Chiringuito Bartolo tienen un menú sencillo. Hamburguesas en pan de sándwich en una terracita a la sombra con vistas al mar. Creo que la RAE lo va a meter en el diccionario como definición de felicidad. 

De postre: otro baño en el mar.

Es Caló de San Agustí y el Bocata de Mortadela con Aceitunas

Para el segundo día descubrimos que en los supermercados que hay a lo largo de la carretera principal hacen bocadillos. Así que ese fue nuestro plan: Bocadillo de mortadela con aceitunas en la playa. 

¿Qué playa? Las de Es Caló de San Agustí, un pequeño pueblito por el que, si callejeas, acabas aquí.

Lo vimos y supimos que ya teníamos sitio para comer. Pero primero, un bañito en el mar.

Siguiendo la costa hacia el norte hay unas pequeñas calas de arena y rocas, donde en menos de un metro el mar pasa de cubrirte por las rodillas a no hacer pie. En este caso disfrutamos más del paisaje, porque los baños nos los dimos preocupados por las medusas… Aún así pudimos pasar un rato genial en la zona de la orilla, como señoras.

Después de un par de paseos de la toalla al agua, volvimos a la zona de las cabañas de madera donde guardan los botes para comernos nuestro bocata a la sombra. 

Y, fuera bromas. Comerme esto

aquí

es uno de los mejores recuerdos que me llevo del viaje. 

Cala es Baster y la Pizzería Macondo

Uno de los días se nos torcieron los planes. Intentamos ir a Ses Illetes a la 13:00 y el parking estaba requete cerrado (no os preocupéis porque al día siguiente lo conseguimos, os lo cuento en el punto 5) así que nos pusimos a improvisar y acabamos aquí. Cala Es Baster.

Yo no soy muy fan de bañarme entre rocas, pero es que mirad esto. Te das un baño en ese agua y vuelves a secarte tumbada en tu cueva. Fantasía. 

Además, de camino, vimos que estaba cerca (en realidad todo está cerca en esta isla) un restaurante que habíamos visto recomendado en varios blogs: Pizzeria Macondo. Decidimos que esa noche cenaríamos allí.

Consejo: Id con tiempo (otra vez). Al menos si vais en sábado, ya que no se puede reservar. Fuimos a las 21:30 había ya una hora de espera. 

Hay que ir allí, apuntarse en una lista y te dan un tiempo aproximado en el que cantarán tu nombre. No os preocupéis, no todo son malas noticias. Justo en la “zona de espera” hay un precioso mercado de artesanía perfecto para hacer tiempo.

Y por supuesto, la comida merece la pena. Teníamos antojo de pizza, et voilà:

La Mola y Can Carol

El miércoles fuimos a El Pilar de la Mola. Los miércoles y los domingos ponen un mercado, pero por temas de seguridad del COVID había mucha cola para entrar. Decidimos pasar y darnos una vuelta por el pueblito. Vamos, que no puedo deciros si el Mercado de La Mola mola (lo siento, tenía que hacerlo). 

Lo que sí puedo deciros es que volvimos otro día con más tranquilidad y dimos un paseo por el pueblo en calma. Vimos el Faro de La Mola, el Molí Vell de La Mola y el atardecer en el mirador: Un plan de 10. Este es el punto más alto de la isla y tiene unas vistas espectaculares.

Está todo tan cerquita en coche que nos dio tiempo a ver el atardecer desde varios puntos.

Venga va, otro consejo: Para ver el atardecer con estas vistas poned en el GPS “Restaurante El Mirador”. No sé qué tal se come allí, pero tiene una zona justo al lado donde se ve la puesta de sol de lujo. 

Para rematar el plan, volvimos a Pilar de La Mola y cenamos en Can Carol, un sitio de hamburguesas, sándwiches y nachos en el que nos trataron genial, haciéndonos sentir como en casa. Y nos dieron de comer rico, ¡por supuesto! 

Ses Illetes y Los currantes

Ses Illetes es la zona más al norte de la isla, una lengua de arena que se alarga casi hasta llegar a la isla S’Espalmador. Preciosa. 

Ya os he adelantado que el primer día que intentamos ir fuimos tarde y ya no dejaban acceder a más coches. A la segunda, con la lección aprendida, fue la vencida. 

Decidimos madrugar (bueno, nos despertamos a las 9, ya os he dicho que íbamos en plan relax) y hacer una parada estratégica para coger fuerzas.

Nuestra idea inicial era desayunar en Blat Picat, un restaurante vegetariano en el que había visto unas tostas de aguacate con súper buena pinta, pero había cola y sabíamos que no podíamos perder tiempo si queríamos llegar a Ses Illetes. Decidimos ir a un bar que habíamos visto justo al otro lado de la carretera, uno de estos “de toda la vida”: Los Currantes.

Íbamos con pocas expectativas y pensando en las tostas de aguacate que no habíamos podido comernos, y resulta que… 

Estaba riquísimo. 

Nota mental: Poner parmesano en las tostadas de tomate y aguacate. SIEMPRE.

Sobre las 11:00, con las pilas cargadas, llegamos a Ses Illetes. Después de pagar 6€ conseguimos llegar hasta el segundo parking justo cuando se completaba el primero (casi conseguimos pole). Para que os hagáis una idea, es una recta bastante larga a lo largo de la cual vas encontrando chiringuitos: Beso Beach, Pirata Bar… Puedes aparcar en los parkings de cada uno de ellos además de en otros comunes.

Con el coche aparcado, nos pusimos a andar hasta que nos pareció que habíamos llegado a una zona tranquila.

Un poco de agua y toalla, y después de nuestro bocadillo diario (esta vez de atún con aceitunas y pan con tomate), nos dimos un paseo de unos 40 minutos (ida y vuelta) hasta el final de la isla. 

Y así acabamos el viaje. 

Bueno, en realidad fue madrugando a las 7:00 de la mañana para dejar el coche de alquiler corriendo, coger un barco, un taxi, un avión… pero no perdamos el romanticismo. 

Con estas recomendaciones me he querido salir un poco de Beso Beach, Blue Bar, Pirata Bus, Paseo de Es Pujols… A los que también fuimos y disfrutamos. Sin embargo creo que este top 5 representa mucho mejor lo que yo me llevo de este viaje y quiero compartir con vosotras. 

Top 5 your life!

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